Recorriendo el Camino Real: El día que conocí Guane (Barichara – Parte II)

De Viaje por Colombia
27 Febrero, 2016 / By / Etiquetas: , , / 1 Comment

Así que ahí estaba, a punto de salir para llegar caminando a Guane, en lo que sería mi primer caminata intermunicipal. Aunque la noche anterior me había propuesto madrugar y salir del hotel a las seis de la mañana, mis planes se pospusieron una hora. Aún así, estaba seguro de que no era demasiado tarde y que valdría la pena el esfuerzo físico.

Según lo que había leído antes de llegar a Barichara, uno no podía irse del pueblo sin antes visitar a su hermano menor (Guane) recorriendo el Camino Real: una sendero empedrado de más de 6 kilómetros de distancia, que prometía transportar en el tiempo a todo aquel que se atreviera a explorarlo. Más exactamente a 1867, el año que el alemán Geo Von Lengerke lo construyó.

Camino Real Barichara Guane

El verde y el café fueron los colores predominantes

Camino Real Barichara Guane

El camino, totalmente empedrado

Lleno de energía seguí las indicaciones que el dueño del hotel me dio en la noche previa. Subí hasta la última calle, caminé por su borde hasta que encontré el busto de Simón Bolivar y luego vi la placa que no dejaba duda de que el sendero iniciaba: “Camino Real. Barichara – Guane. Legua y media. Monumento Nacional”.

En los primeros metros la inclinación del camino hizo que le prestara más atención al suelo que a las montañas que se veían en el horizonte. Tiempo después, a medida que el camino se hacía más plano y la piedras demarcaban de manera mas clara el sendero, puede concentrarme en el sonido de los pájaros, el verde de los árboles y el aire puro de la naturaleza.

Camino Real Barichara Guane

Y claro, flores por todas partes

Camino Real Barichara Guane

El sendero es perfecto para fotógrafos de aves

Camino Real Barichara Guane

Piedras y más piedras

En el camino me encontré a más vacas y cabritos que personas. Los pocos hombre que vi eran campesinos de la región, que se reían al responder si faltaba mucho para llegar a Guane. “Hasta ahora está empezando joven, y al paso que va yo creo que todavía le faltan dos horas de camino”, me dijo uno de los lugareños con los que me encontré, luego de darme unos mamoncillos para que fuera comiendo mientras caminaba.

Y tenía razón. Mi paso era lento y a cada minuto me detenía. Fotos a las vacas, fotos al pájaro que posaba sobre la rama del árbol, fotos a la casa abandonada que estaba a unos metros del sendero, foto a las rocas que parecían ser el camino de un caño seco por la falta de lluvia, foto a lo que se moviera y a lo que no. El camino que se suponía se debía recorrer en máximo dos horas, lo hice en cuatro y media.

Camino Real Barichara Guane

Vaquitas

Camino Real Barichara Guane

Cabritos (por la tarde me comería uno. Bueno, parte de él)

Camino Real Barichara Guane

De los pocos humanos que vi

Tengo que reconocer que debí haber hecho caso a los consejos que me dieron y madrugar un poco más. A medida que las horas pasaban el sol se hacía más intenso y el camino más despejado, sin árboles que dieran sombra y disminuyeran la temperatura.

Aunque el sendero no tenía una señalización que indicara el número de kilómetros recorridos y faltantes, encontré rocas marcadas con números romanos (que nunca supe qué significaban) y algunos letreros que, al tiempo que ofrecían la venta de bebidas y miel de abejas, informaban el tiempo que restaba para llegara a Guane.

Camino Real Barichara Guane

El camino que, por momentos, parecía no tener fin

Camino Real Barichara Guane

Guane a 60 minutos

Y entonces llegué a Guane. El empedrado continuó, pero esta vez por las calles que descendían al parque principal (bueno, el único del pueblo). Caminé en búsqueda de desayuno y en una gigantesca casona encontré un restaurante. Probé las arepas santandereanas, tomé un jugo de maracuyá que me devolvió la energía y salí a explorar las calles del pueblo.

Guane es un lugar pequeño, muy pequeño, que no se extiende a más de unas calles alrededor de la iglesia. Su atractivo principal es la Capilla de Santa Lucía, construida en el año 1600, y  de una sencillez que, al igual que la de los templos de Barichara, resulta atractiva.

Cerca, también al frente del parque principal, se encuentra el Museo Paleontológico, Arqueológico, Indígena y Religioso de Guane. Siendo el único visitante del lugar, la guía me hizo un recorrido personalizado que empezó en un enorme salón en el que encontré toda clase de fósiles. Luego entramos a la sala dedicada a los indigenas Guane y vi el objeto que más me sorprendió de toda la exposición: la momia de una niña indígena guane, que a pesar de tener cientos de años de antigüedad, se conserva de una manera asombrosa (las fotos al interior del museo no estaban permitidas)

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Entrada a Guane

Camino Real Barichara Guane

Iglesia de Santa Lucia

Camino Real Barichara Guane

Interior de la Iglesia de Santa Lucia

Poco después del medio día, tras haber caminado por todas las calles del pueblo, decidí regresar a Barichara. En el bus me alegró el haber hecho caso a las personas que me recomendaron recorrer el Camino Real, el haber tenido contacto con la naturaleza y haber descubierto un lugar que hasta hacía poco no sabía que existía. Viajar es descubrir cosas nuevas. Y eso es bueno, muy bueno.

Algunos datos útiles:

  • Es recomendable empezar el recorrido temprano, preferiblemente a las 6 de la mañana, para evitar el sol.
  • Llevar protector solar y agua.
  • Vale la pena hacerlo sin afán, la idea es disfrutar el paisaje,
  • Barichara y Guane son lugares muy tranquilos y seguros. No hay problemas con los amigos de lo ajeno.
  • Los buses desde Guane a Barichara salen cada hora y cuestan $2000 pesos. La distancia no es mayor a 15 minutos.
  • Post anterior: El día que conocí el día más bonito de Colombia. También puedes ver el video que hice de mi viaje. 

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